Talones suaves y sin asperezas

Los pies no quedan exentos de los maltratos que se sufren a diario por el caminar o por la falta de cuidado. Por ellos es importante ocuparte también de esta parte del cuerpo. 

Una buena rutina consiste en dejarlos dentro de un recipiente de agua tibia y sal gruesa por aproximadamente 10 o 15 minutos.

Una vez fuera del agua, es aconsejable exfoliarlos a base de un preparado de crema nutritiva con sal gruesa, con movimientos circulares en cada pie, especialmente en la zona de los talones. Luego hay que enjuagar con agua tibia para eliminar todo resto de crema.

Se puede incluir en este ritual de belleza, además, alguna piedra pómez o escofina (suelen ser productos destinados a los talones duros), frotarla por el talón unos minutos y enjuagar bien los restos de piel que quedan fuera. 
Se puede también colocar luego con un algodón un poco de aceita de oliva y dejar actuar 10 minutos y luego enjuagar.
Para culminar, como es de costumbre, se aconseja una hidratación intensa antes de acostarse, todas las noches.

Talones-suaves
Talones sin aspereza